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jueves, 7 de noviembre de 2019

EL ROBOT QUE PUEDE DECIDIR SI MATAR O NO HUMANOS



El Samsung SGR-A1 es un robot militar centinela surcoreano diseñado para reemplazar en la función de vigilancia a las tropas que actualmente desempeñan esa función en la zona desmilitarizada de la frontera entre ambas Coreas.
​ Es un sistema estacionario creado por Samsung Techwin, la filial de defensa de Samsung.





En 2006, Samsung Techwin dio a conocer una ametralladora robótica todo tiempo calibre 5,56 con un lanzagranadas opcional para vigilar la zona desmilitarizada, con un coste de 200.000 dólares estadounidenses. 

SGR-A1 está equipado con un software de reconocimiento de formas que le permite distinguir a los humanos de los animales u otros objetos. Puede seguir varios objetos simultáneamente. Dentro de la zona desmilitarizada, el robot no necesita distinguir amigos de enemigos. Cuando alguien cruza la línea fronteriza, se lo considera por defecto como un enemigo. Puede convocar y ordenar al intruso que se rinda. 




SGR-A1 es capaz de percibir y "entender" que el intruso levanta las manos en el aire y obedece. En el caso de un ataque identificado como tal, la autorización para abrir fuego la otorga el puesto de comando, pero existe una opción que le da autonomía al sistema para abrir fuego sin supervisión humana.


VIDEO DE REFERENCIA




miércoles, 16 de octubre de 2019

LA MASACRE DE NANKIN, ATROCIDADES POCO CONTADAS.


La masacre de Nankin es uno de los capítulos de barbarie mas sanguinarios escrito en la historia de la segunda guerra mundial desde fusilamientos hasta entierros vivos como concursos de decapitaciones o de empalamientos fueron realizados por los japoneses en la ocupación.


LA MASACRE

Relatos de testigos presenciales tanto occidentales como chinos en Nanking registran que, en el transcurso de seis semanas después de la caída de la ciudad, las tropas japonesas participaron en una ola de violaciones, asesinatos, robos, incendios y otros crímenes de guerra. Prueba de ello quedan los diarios de algunos extranjeros como John Rabe y la estadounidense Minnie Vautrin, que optaron por quedarse con el fin de proteger a los civiles chinos de tales daños. Otros relatos incluyen los testimonios en primera persona de los sobrevivientes de la masacre de Nankín, informes de testigos oculares como los periodistas (occidentales y japoneses), así como los diarios de campo del personal militar. El misionero estadounidense John Magee ofreció una cinta de cine de 16 mm y fotografías de primera mano de la masacre de Nankín.
El 22 de noviembre, un grupo de expatriados extranjeros encabezados por Rabe se habían encargado de formar el Comité Internacional de 15 miembros y el trazado de la Zona de Seguridad de Nankín con el fin de proteger a los civiles en la ciudad, donde la población era de 200.000 a 250.000. Rabe y el misionero estadounidense Lewis SC de Smythe, secretario del Comité Internacional y profesor de sociología en la Universidad de Nankín, registró la actuación de las tropas japonesas y las quejas presentadas a la embajada de Japón.


CONCURSO DE DECAPITACIONES

El 13 de diciembre de 1937, el periódico Osaka Mainichi Shimbun y su análogo el Tokyo Nichi Nichi Shimbun cubren una "competencia" entre dos oficiales japoneses, Toshiaki Mukai (向 井 敏明) y Tsuyoshi Noda (野 田 毅), ambos de las tropas de la 16a División del Ejercito imperial japones, en el que se describe como compiten entre sí para ser el primero en matar por decapitación a 100 personas con una katana antes de la toma de Nankín. Desde Jurong y Tangshan (dos ciudades en la Provincia de Jiangshu, China) hasta la Montaña Zijin, Tsuyoshi Noda había matado a 105 personas, mientras que Toshiaki Mukai asesinó a 106 personas. Ambos oficiales supuestamente superaron su meta durante el fragor de la batalla, por lo que fue imposible determinar quién había ganado el concurso; por lo tanto se decidió iniciar otro concurso, con el objetivo de llegar a las 150 muertes. Después de la rendición de Japón, Toshiaki Mukai y Tsuyoshi Noda, fueron detenidos y fusilados en Nankín con acusación de carácter penal.




ENTERRADOS VIVOS O SOLO HASTA LA CABEZA PARA LUEGO APLASTAR SUS CRÁNEO CON  LOS TANQUES

Masacre de civiles
Tras la captura de Nanking, el 13 de diciembre de 1937, la masacre que fue perpetrada por el ejército japonés, llevó a la muerte a más de 250.000 residentes en la ciudad, una cifra difícil de calcular con precisión debido a los muchos cuerpos quemados deliberadamente, enterrados en fosas, o depositados en el río Yangtze por el EIJ. Campbell, en un artículo publicado en la revista Teoría Sociológica, ha calificado la masacre de Nanking como un genocidio, teniendo en cuenta el hecho de que los residentes fueron asesinados en masa, a pesar del resultado positivo en la batalla.

Civiles chinos enterrados vivos.9​
Varios residentes extranjeros que se encontraban en Nankín en el momento de los sucesos registraron sus experiencias sobre lo que acontecía en la ciudad:
El médico estadounidense Robert O. Wilson, en una carta a su familia: "la masacre de la población civil es terrible. Podría seguir narrando páginas de los casos de violación y brutalidad casi más allá de lo creíble. Dos cadáveres golpeados por bayonetas es lo único que queda de siete limpiadores en la calle que estaban sentados en sus sedes cuando los soldados japoneses llegaron sin previo aviso y mataron a cinco de sus miembros y a otros dos heridos que se encontraban en su camino al hospital."
El misionero John G. Magee, en una carta a su esposa: "no sólo mataron a todos los prisioneros que podían encontrar, también a un gran número de civiles de todas las edades [...] Justo antes de ayer vimos a un pobre miserable muerto muy cerca de la casa donde estamos viviendo."
El Dr. Wilson, en otra carta a su familia: "ellos (los soldados japoneses), hirieron con bayoneta a un niño, causando su muerte. Pasé una hora y media de esta mañana intentando curar a otro niño de ocho años que tenía cinco heridas de bayoneta, una de las cuales penetró en el estómago, haciendo que una porción de epiplón quedara fuera del abdomen."
El 13 de diciembre de 1937, John Rabe escribió en su diario: "No fue hasta recorrer la ciudad que nos enteramos de la magnitud de la destrucción. Nos encontramos con cadáveres cada 100 a 200 yardas. Los cuerpos de los civiles que he examinado tenían agujeros de bala en la espalda. Estas personas habían sido presuntamente fusiladas por la espalda mientras estaba huyendo. Los japoneses marchan por la ciudad en grupos de diez a veinte soldados y saquean las tiendas (...) lo he visto con mis propios ojos, ya que saquearon la cafetería de nuestro panadero alemán Kiessling".
Hiroki Kawano, ex fotógrafo militar relata: "Vi toda clase de escenas espantosas...cuerpos decapitados de niños tendidos en el suelo. Ellos hacían que los prisioneros caven un hoyo y que se arrodillen en el borde antes de ser decapitados. Algunos soldados japoneses eran muy hábiles en su trabajo y tenían el cuidado de cercenar la cabeza completamente, pero dejando una pequeña tira de piel entre la cabeza y el cuerpo, de modo que al desplomarse la cabeza arrastraba el cuerpo hacía el hoyo". (Revolutionary Document, Vol. 109 - History Committee for the Nationalist Party, Taipei, China - 1987, p. 79; Yin, James and Young, Shi, p. 132).
"A partir del 13 de diciembre, la gente fue atravesada con bayonetas, dividida con espadas o quemada. Nada sin embargo era más despiadado que enterrarlas vivas. Esos miserables aullidos, esos desesperados alaridos esparcidos en el aire que vibraba. Todavía podíamos oírlos a siete millas de distancia" (Three Months of Nanking's Ordeal, autor Jiang Gong-gu).
"Las víctimas enterradas vivas (tipo de enterramiento solo con la cabeza afuera) morían mucho antes que comenzaran los efectos de la inanición y el agusanamiento, sin embargo algunos eran usados como blancos "tipo jabalina" con las bayonetas, otros eran pisoteados por caballos, algunos eran regados con agua hirviendo y otros eran aplastados con las orugas de los tanques". Bergamini, David. Japan's Imperial Conspiracy (William Morrow Company, Inc. New York, 1971, p. 36).
"En esa época la compañía a la que yo pertenecía estaba acuartelada en Xiaguan. Nosotros usábamos alambre de espino para atar a los chinos capturados dentro de fardos de diez y tenerlos unidos en el camino. Luego les echábamos gasolina y los quemábamos vivos. Me sentía como si estuviera matando cerdos" (Kozo Tadokoro "First-hand Experience of the Nanking Massacre").
Según el veterano de la marina Sho Mitani, 'El Ejército utilizaba un toque de trompeta que significaba "matar a todos los chinos que huyen". A miles se les llevó lejos y fueron ejecutados en masa en una excavación conocida como "Reguero de los diez mil cadáveres", una zanja de unos trescientos metros de largo por cinco metros de ancho. Dado que no se conservan registros, las estimaciones sobre el número de víctimas enterradas en la zanja van desde 4,000 a 20,000. La mayoría de los estudiosos e historiadores consideran que el número será de alrededor de 12,000 víctimas.

NIÑOS CLAVADOS POR BAYONETAS EN EL AIRE

Las mujeres y los niños no estaban a salvo de los horrores de las matanzas. El Tribunal Penal Militar Internacional para el Lejano Oriente estima que 20.000 mujeres fueron violadas, incluyendo niñas y ancianas. Una gran parte de estas violaciones fueron sistematizadas en un proceso donde los soldados hacían una búsqueda puerta por puerta para dar con las víctimas, las cuales eran llevadas cautivas y violadas. Las mujeres eran asesinadas, a menudo, inmediatamente después de ser violadas por medio de la mutilación (se cortaban los senos) o apuñalándolas ya sea con la misma bayoneta o con palos largos de bambú u otros objetos afilados que eran introducidos en la vagina de las víctimas para que terminaran desangrándose. En el caso de mujeres embarazadas después de la violación, a menudo se bayoneteaban en el vientre, se hacían cortes abiertos y rasgaban el útero para extraer el feto. Hay testigos que recuerdan haber visto a soldados japoneses tirando bebés al aire para capturarlos con sus bayonetas.

Dos extractos de los escritos del 15 y 18 de diciembre de 1937 que Robert O. Wilson, un cirujano en el Hospital Universitario Estadounidense, envió a su familia: "Permítanme relatar algunos casos ocurridos en los últimos dos días. Ayer por la noche la casa de uno de los miembros del personal chino de la universidad estaba destruida y dos de sus familiares, fueron violadas. Dos jóvenes, de alrededor de 16 años, fueron violadas hasta la muerte en uno de los campamentos de refugiados. En la University Middle School donde hay 8.000 personas; los japoneses saltaron por encima del muro, robaron comida, ropa y violaron hasta que quedaron satisfechos".
También hay relatos de las tropas japonesas obligando a las familias a cometer actos de incesto. Hijos forzados a violar a sus madres, padres obligados a violar a sus hijas. A su vez, los monjes que se habían consagrado a una vida de celibato, también se vieron obligados a cometer violaciones y mantener relaciones sexuales entre ellos, para diversión del ejército japonés.
Según estimaciones, se produjeron alrededor de al menos 1000 casos de violaciones por noche y muchos por día. En caso de resistencia o cualquier indicio de desaprobación, se bayonetea, apuñala o dispara. (James McCallum, carta a su familia, el 19 de diciembre de 1937).
Probablemente no hay crimen que no se haya cometido en esta ciudad el día de hoy. Treinta niñas fueron sacadas de la escuela de idiomas de anoche, y hoy he oído resultados de desgarradoras historias de las niñas que fueron sacadas de sus casas ayer por la noche-una de las niñas era de 12 años, pero… Esta noche pasó un camión en el que había ocho o diez niñas, y a su paso han gritado "Jiu ming! Jiu ming!": salven nuestras vidas. (Minnie Vautrin el diario, 16 de diciembre de 1937).
"Aunque ninguna joven o mujer que se pudiera considerar atractiva dejaba de estar en riesgo, ninguna mujer estaba a salvo de una violenta violación o la explotación sexual, (algunos de éstas fueron filmadas como "souvenirs") y el probable asesinato subsecuente. Grupos de 3 ó 4 soldados merodeadores comenzaban viajando alrededor de la ciudad y robando todo lo que consideraban robable. Continuaban violando a las mujeres y niñas y matando a cualquiera que intentara resistirse, a los que intentaran huir de ellos o simplemente a los que se encontraban en el lugar y momento equivocado. Había niñas menores de 8 años y ancianas mayores de 70 que fueron violadas en la forma más brutal posible, golpeándolas bestialmente. (John Rabe, hombre de negocios alemán, miembro del partido nazi, habitante de la "Zona de seguridad internacional neutral de Nankín", Chang The rape of Nanking p.119).




martes, 8 de octubre de 2019

NIÑO DE 14 AÑOS DEGUELLADO A SANGRE FRÍA POR LAS FARC

El 2 de mayo de 2002, guerrilleros del frente 27 de las Farc asesinaron a Luis Fernando Alonso Niño, un adolescente de 14 años, acusado de ser informante del Ejército en la vereda Piñalito de Vistahermosa (Meta). Luego de degollarlo, dos milicianos prepararon su cadáver con explosivos para atacar a la Brigada Móvil # 4 en Vista Hermosa (Meta). Dentro del "paquete" de papel regalo blanco con puntos rojos donde lo envolvieron, y en sus extremidades inferiores, colocaron 3 kilos de anfo. Luego obligaron a un campesino del sector a transportarlo en un vehículo y entregarlo en la sede del Batallón de Contraguerrillas # 40, so pena de perder su vida y la de su familia.


Cuando el cuerpo del menor llegó a Vista Hermosa, unidades de la Brigada Móvil # 4 lo detectaron y con la ayuda de técnicos antiexplosivos lograron desactivar la bomba.


Junto con el cuerpo fue hallada una misiva de los guerrilleros de las Farc, donde el comandante del frente Bertulfo Caicedo alias "Alberto Pitufo" se adjudicaba en tono burlón la muerte del menor y anunciaba nuevos atentados contra las tropas. Un aparte del pan­fleto decía: «Abril de 2002, señores Ejército Nacional. El motivo de la presente carta es para saludarlos ya que en días anteriores no se deja­ron saludar amablemente, en momentos que (sic) los buscamos para saludarlos, y de todas maneras en cual­quier momento les manda­mos saludes en una moto o un carro o en una volqueta bomba bonita, porque en una se falla pero en dos, no… Bueno, ya me can­sé de tanta carreta, vamos al grano, ahí les mando el sapo o sapito, pero quedan debiéndonos, no se vayan a poner bravitos, y ojo con las paticas y los cañitos (sic) y la bomba; y bueno, seño­res, que Dios los bendiga, gracias por todo (ja, ja, ja, ja)»

                                    El cabecilla fue detenido en 2008 y esta en prisión.







miércoles, 2 de octubre de 2019

EL DIA QUE EL ELN DEGUELLO SOLDADOS VENEZOLANOS

Cerca de las 6:00 a.m. del 12 de junio de 1987, un comando de la Guardia Nacional venezolana fue atacado por una cuadrilla de 100 hombres pertenecientes al autodenominado Ejército de Liberación Nacional (ELN).

El escuadrón compuesto por 24 elementos adscritos al Comando Regional 8 de la Guardia Nacional, se había instalado en las cercanías del río Alto Dabú, en plena sierra del Perija a unos cuantos kilómetros de Machiques (Estado Zulia). La unidad había desmantelado pocas semanas atrás un cultivo de 80 hectáreas de coca y marihuana en la zona, así como dos laboratorios de procesamiento de droga. El asalto empezó con la muerte de los centinelas que fueron degollados por los guerrilleros, que enseguida atacaron la casa donde pernoctaba parte de la unidad. Los asaltantes destruyeron los sistemas de comunicación del comando con fuego de morteros y lanzagranadas, evitando su comunicación con los centros de control del ejercito venezolano. En medio del asalto las fuerzas de apoyo trataron de auxiliar a sus compañeros pero fueron rechazados. Finalmente, el capitán al mando, Ernesto Baez González y 9 de sus hombres fueron asesinados, mientras otros 8 guardias quedaron heridos.


La noticia del ataque no fue pública sino una semana después, cuando cinco efectivos que lograron salir indemnes del hecho lograron llegar a hasta el poblado de Machiques. Otros soldados que se perdieron en medio de la selva fueron rescatados con posterioridad.

viernes, 13 de septiembre de 2019

OPERACION HATO COROZAL

OPERACION HATO COROZAL

La operación Hato Corozal fue una ofensiva adelantada por batallones contraguerrilla de dos brigadas del Ejército contra 2 frentes del Bloque oriental de las Farc que habían atacado la población de Hato Corozal, enclavada en el norte de Casanare, el 31 de agosto de 1999. 

Durante el repliegue de los subversivos, helicópteros artillados atacaron sus columnas matando a medio centenar de subversivos. 
Dicha operación sumada a los golpes de julio de 1999 en Puerto Rico y Puerto Lleras, impidió a la guerrilla de las Farc pasar a la guerra de movimientos, y demostró la vulnerabilidad de sus columnas de ataque al poder aéreo de las Fuerzas Armadas colombianas.

Sobre las 7 de la noche del martes 31 de agosto de 1999, un grupo de aproximadamente 300 hombres de los frentes 10 y 45 del Bloque Oriental de las Farc, intento tomarse el cuartel de policía de Hato Corozal, municipio situado en el extremo norte del departamento de Casanare. 
Muchas de las unidades atacantes se transportaban en camiones de carga, en una táctica ya experimentada en los años anteriores; con ello se buscaba obtener una mayor agilidad y rapidez en los desplazamientos previos a la toma de una población o instalación militar.

Los guerrilleros formaban parte de las unidades que obedecían a Noé Suárez Rojas alias Grannobles, en Arauca, departamento donde las Farc habían aumentado la escalada de sus ataques desde mediados de 1997, cuando derribaron un helicóptero cargado de militares y mataron a 20 de ellos.

Entre los jefes de cuadrilla que dirigían el ataque, estaba Napoleón Herreño Quiroga, alias Rogelio, mano derecha de Grannobles en el frente 45; el jefe insurgente estaba acusado de ser coautor del secuestro y asesinato de 3 indigenistas norteamericanos asesinados en marzo de ese año.

Durante la incursión que se prolongó por 6 horas, los guerrilleros atacaron con cilindros de gas la estación de Policía, las instalaciones del Banco Agrario y una veintena de casas y edificaciones adyacentes, que sufrieron daños materiales por la acción de los explosivos.
Sin embargo, a medianoche los insurgentes interrumpieron el ataque ante la inminencia de un contragolpe del Ejército.

En efecto al ser alertadas de la incursión, las tropas regulares reaccionaron de inmediato, siendo movilizadas al área de los combates unidades del Batallón de Contraguerrilla N 29 "Héroes del Alto Llano" de la Brigada 16 con sede en Yopal. El primer contacto entre las tropas oficiales y los irregulares ocurrió en el sitio Las Tapias a las afueras de la localidad. Allí, cayeron tres guerrilleros.
Con ese despliegue las tropas trataban de evitar el repliegue de los rebeldes, pero estos lograron llegar al rió Casanare, desde donde pensaban alcanzar el interior de Arauca. Inmediatamente, la FAC desplazó al área helicópteros artillados.
En la madrugada del miércoles 1 de septiembre, y bajo el mando del general Luis Barbosa, comandante de la brigada 18 estacionada en Arauca, el Ejército desplegó en pleno su dispositivo militar.



Mientras las tropas de la brigada 16 operaban en la margen derecha del río Casanare, soldados contraguerrilla del Batallón 24 "Héroes de Pisba" de la brigada 18 se desplegaron desde la base del Batallón de Ingenieros Rafael Navas Pardo en la vereda Las Brisas de Tame (Arauca), para cortarle a los rebeldes la retirada, en una táctica de cerrojo aplicada hacia dos meses en Puerto Lleras (Meta).
En medio de los enfrentamientos una aeronave de la FAC detectó dos camiones cargados de guerrilleros mientras estos se desplazaban por la carretera entre Tame y Hato Corozal, en el sitio conocido como La Cabuya ya al otro lado del río Casanare.
En seguida helicópteros Black Hawk los ametrallaron, causándole un importante número de bajas a las Farc.

En ese lugar cayó muerto con varios impactos en el rostro, Napoleón Herreño Quiroga alias “Rogelio”, jefe de cuadrilla del frente 45.
Junto a él fueron hallados los cadáveres de otros 46 insurgentes entre los que estaba Pedro Rangel Cala alias “Robledo” otro jefe de escuadra en las Farc.
Del lado oficial solo un soldado resultó herido.

jueves, 12 de septiembre de 2019

SOLDADO SE CONVIRTIÓ EN BOMBA DE TIEMPO



6/diciembre/2001

Luego de varias horas con una granada de mortero en su brazo, que recibió en combates con la guerrilla, el soldado Jesús Alirio Agudelo murió después de una cirugía realizada en la Policlínica de Manizales, por tres cirujanos que arriesgaron sus vidas para tratar de salvar la del uniformado.


Según los expertos, la granada, de unos 20 centímetros de longitud, era de sistema de reloj, estaba activada, pero al quedar incrustada en el cuerpo del soldado se atascó y al realizar la operación podía activarse en cualquier momento.
Agudelo Pedraza, fue herido a las 4:00 de la tarde del martes, pero sólo en horas de la noche un helicóptero pudo entrar a la zona y trasladarlo al Hospital de Caldas de Manizales.
Sin embargo, los médicos del centro de salud decidieron no realizar ninguna operación debido al riesgo que se corría, pues la granada podía activarse al ser extraída. Pidieron ayuda a varias clínicas de la ciudad, pero nadie quiso arriesgarse.
Sólo en horas de la mañana de ayer, el comandante de Departamento de Policía Caldas, Mauricio Gómez Guzmán dio la orden para que fuera trasladado a la Policlínica de la ciudad. Llamaron dos cirujanos de Bogotá y con otro de Manizales se alistaron para realizar la cirugía.
El soldado herido se veía cansado, nervioso, su rostro reflejaba temor, pero mientras esperaba la operación era animado por personal de la Policía.

Para realizar la intervención, de alto riesgo, la Policlínica fue desalojada y a las 11:20 de la mañana comenzó la labor de los galenos. Uno de los tres cirujanos hizo una incisión en la parte adyacente a la granada, otro realizó una especie de apertura entre el músculo y luego se inició la reconstrucción de los tejidos y tendones de la parte muscular.
Los cirujanos estuvieron en la operación durante 40 minutos. Cuando terminaron, un experto en explosivos de la Policía de Caldas sacó el artefacto del antebrazo del soldado, caminó con él unas cuatro cuadras y segundos después, lo hizo estallar en un lote cercano.
A las 12:10 del medio día, aproximadamente, se le realizó al soldado Agudelo Pedraza una cirugía plástica para tratar de salvar su brazo y después de dos horas, la cirugía culminó.
Lamentablemete, cuatro horas más tarde falleció por una insuficiencia respiratoria.

Agudelo Pedraza, natural de Circasia en el departamento del Quindío, formaba parte del grupo de contraguerrilla del Batallón Quimbaya de la Octava Brigada.


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